CRÓNICAS DE LA CIUDAD DEL MIEDO

"Nadie nos prometio un jardin de rosas, hablamos del peligro de estar vivos"

jueves, noviembre 27, 2008

Caperucita Roja en "cuentos politicamente correctos"

Erase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.Respondió Caperucita:- Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo:- Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.- ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y a su modo indudablemente atractiva.- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.- Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!Respondió el lobo:- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capacidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.

miércoles, noviembre 19, 2008

Y LOS MEDIOS

Ah por cierto, la estación de radio predilecta por estos lados se llama JOSE. Y su slogan es : "JOSE TOCA LO QUE QUIERE", busquenla en internet, se daran cuenta de lo sui géneris que es.
Para mis paisanos, si creían que el Sol de Tlaxcala era malo.....esperen a conocer el "PM" o "EL PESO"....yo les llamaría, tabloides pornográficos....jajá (riendo con cierta ironía)
El CANAL DE LAS NOTICIAS....sin comentarios por el momento
REPORTANDO DESDE LA CIUDAD DEL MIEDO
LIZBETH NÁJERA

Desde la ciudad del miedo

Reportando desde la Ciudad del Miedo Ciudad Juárez es un enjambre de poderes donde las armas, las drogas, los tratantes de blancas, los inmigrantes, la policia, los maras, los juarences y las juarences de buen corazón, los gobernantes, las prostitutas y la sombra enorme de los vecinos de arriba convergen para atrapar a quien llega. No me gusta ver en sus calles la desesperanza , pintada de rosa y negro en los postes gritando : Justicia! Ni una mas! No me gusta ver escolares de rostros infantiles embarazadas. No me gusta ver los noticieros con la crónica burlona del ultimo número de ejecutados. No me gusta que los precios sean mas caros que en el centro o en el sur de México. No me gustan los mercados, la carne congelada, ni los burritos. Y NO quiero parecer negativa pero tampoco, tampoco me gusta el clima. Aun asi Juárez encanta, hace que te vuelvas fuerte, que te sientas segura fuera de aqui, (aún en la ciudad de México ), hace que valores el agua, las frutas y verduras, la lluvia, la familia, el conservadurismo de las familias, las tradiciones, el acento, el lenguaje. Esta es la nueva Metropolis del Miedo, naciendo compleja, llena de vida, desarrollandose como un cáncer que comenzo en el Río Bravo.

sábado, mayo 27, 2006

reorganizando

...Y si, por fin estoy curada. Asi que he vuelto. Después de una etapa de letargo: aqui estoy. Regresé; un poco mas desorganizada que de costumbre quiza. Con la vida cambiada, por mucho, en siete meses. Hay trizas, trozos y trazas de lo que fui, pero quizá sea mejor tener presente que a cada minuto dejo de existir y renazco, tomandome tiempo para salir del capullo, (más o menos, creada, con la conciencia de ser más o menos .............."cualquier adjetivo es bueno".................. que antes). A partir de hoy trataré de dejar la nostalgia de lado; aunque no se si eso ya sea en mi una condición natural, en fin, nunca es bueno estar triste y añorante todo el tiempo, por mucha poesia que eso pueda incluirle a la vida. Un "i.v.a." muy alto por la inspiración, creo yo... Saludos a todos los que probablemente puedan leerme...

jueves, enero 05, 2006

Debo, quiero... Espero curarme de ti

... de Jaime Sabines, esto que quiza te parezca conocido; quiza no. Igual nunca pensé a aplicarlo a ti y a mi. "Aplicarlo", una palabra extraña a la poesia, pero que atina tanto a un blanco doloroso: nosotros. Disfrutalo... "Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad. ¿Te parece bien que te quiera nada más una semana? No es mucho, ni es poco, es bastante. En una semana se puede reunir todas las palabras de amor que se han pronunciado sobre la tierra y se les puede prender fuego. Te voy a calentar con esa hoguera del amor quemado. Y también el silencio. Porque las mejores palabras del amor están entre dos gentes que no se dicen nada. Hay que quemar también ese otro lenguaje lateral y subversivo del que ama. (Tú sabes cómo te digo que te quiero cuando digo: "qué calor hace", "dame agua", "¿sabes manejar?", "se hizo de noche"... Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho "ya es tarde", y tú sabías que decía "te quiero".) Una semana más para reunir todo el amor del tiempo. Para dártelo. Para que hagas con él lo que tú quieras: guardarlo, acariciarlo, tirarlo a la basura. No sirve, es cierto. Sólo quiero una semana para entender las cosas. Porque esto es muy parecido a estar saliendo de un manicomio para entrar a un panteón."

viernes, diciembre 23, 2005

Confesión (E.Bunbury)

Fue a conciencia pura que perdí tu amor. Nada más que por salvarte, hoy me odias y yo feliz, me arrincono p´a llorarte. El recuerdo que tendrás de mi será horroroso, me verás siempre golpeándote como un malvao; y si supieras bien, ¡qué generoso! fue que pagase así tu buen amor... ¡Sol de mi vida! Fui un fracasao. Y en mi caída busqué echarte a un lao, porque te quise tanto, tanto que en mi rodar, para salvarte sólo supe hacerme odiar . Y hoy después de un año atroz te vi pasar; me mordí p´a no llamarte; ibas linda como un sol, si se paraban p´a mirarte; yo no se si el que te tiene así se lo merece, sólo se que la miseria cruel que te ofrecí me justifica al verte hecha una reina pues vivirás mejor lejos de mí. ¡Sol de mi vida! Fuí un fracasao y en mi caída busqué echarte a un lao, y ... porque te quise tanto, tanto que en mi rodar, para salvarte sólo supe hacerme odiar